Las
auroras aparecen en dos óvalos centrados encima
de los polos magnéticos de la Tierra, que no
coinciden con los polos geográficos. La posición
actual aproximada del Polo Norte magnético es
82.7º N 114.4º O.
Ocurren cuando partículas
cargadas (protones
y
electrones)
procedentes del
Sol,
son guiadas por el campo magnético de la Tierra
e inciden en la atmósfera cerca de los polos.
Cuando esas partículas chocan con los átomos y
moléculas de
oxígeno
y
nitrógeno,
que constituyen los componentes más abundantes
del aire, parte de la energía de la colisión
excita esos átomos a niveles de energía tales
que cuando se desexcitan devuelven esa energía
en forma de luz visible
El Sol, situado a 150
millones de kilómetros de la Tierra, está
emitiendo continuamente partículas cargadas:
protones, con carga positiva, y electrones, con
carga negativa. Ese flujo de partículas
constituye el denominado
viento solar.
La superficie del Sol o
fotosfera,
se encuentra a unos 6000 grados centígrados de
temperatura, sin embargo, cuando se asciende en
la atmósfera del Sol hacia capas superiores la
temperatura aumenta en vez de disminuir, tal y
como la intuición nos sugeriría. La temperatura
de la
corona solar,
la zona más externa que se puede apreciar a
simple vista sólo durante los eclipses totales
de Sol, alcanza temperaturas de hasta 3 millones
de grados. El causante de ese calentamiento es
el campo magnético del Sol, que forma
estructuras espectaculares como se ve en las
imágenes en rayos X. Al ser la presión en la
superficie del Sol mayor que en el espacio
vacío, las partículas cargadas que se encuentran
en la atmósfera del
Sol
tienden a escapar y son aceleradas y canalizadas
por el campo magnético del Sol, alcanzando la
órbita de la Tierra y más allá. Existen
fenómenos muy energéticos, como las
fulguraciones o las eyecciones de masa coronal
que incrementan la intensidad del viento solar